Ya no espero que la vida me haga un regalo, aprendí que para lograr lo que quiero, tengo que luchar por eso, no sentarme a esperar a que alguien haga las cosas por mi, o simplemente esperar a que lleguen solas. NO, ya senté cabeza y me di cuenta que no hay que llorar ni insistir en cosas que no valen la pena. No es bueno ser masoquista. Aprendí a ser optimista, a pensar siempre en lo mejor, a ver el lado positivo de toda situación fea. Aprendí de mis errores, en fin, entendí que "no hay mal que por bien no venga"
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